jueves, 2 de junio de 2016

Nuevo Testamento: Parábolas de la Misericordia

Evangelio de San Lucas, Capítulo XV. Parábolas de la Misericordia

Parábola de la oveja perdida

1 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,
2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:
4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;
6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Parábola de la moneda perdida

8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Parábola del hijo pródigo

11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa oyó la música y las danzas;
26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.
28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.
31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.-

Unidad II - Literatura bíblica

Material de apoyo: Unidad II

viernes, 13 de mayo de 2016

Evaluaciones

Entrega del segundo control de lectura (sobre canto VI de Ilíada): viernes 20 de mayo.

Segundo escrito: miércoles 25 de mayo. Temas: análisis del canto I (completo) y lo trabajado del canto VI de Ilíada.

Mito de Helena, Paris y Afrodita

Mito del rapto de Helena (en fotocopiadora, junto con el mito de Paris)

Paris, por mandato de Zeus, falló en el pleito entre las tres diosas, Hera, Afrodita y Atenea, por la manzana de oro de la Éride.
Paris prefirió la posesión de la mujer más hermosa, promesa que le había hecho Afrodita, al poder y las riquezas, o a la sabiduría y la fama que le habían prometido Hera y Atenea, respectivamente. Así pues, le otorgó el premio a la  belleza a Afrodita pero, con ello, atrajo sobre sí mismo y sobre el país de su padre el odio irreconciliable de las diosas a las que había pasado por alto (tanto Hera como Atenea favorecen siempre a los griegos).
Estando hospedado en Esparta, en casa de Menelao (hermano de Agamenón),  Paris raptó a Helena, la esposa de Menelao. Habría sido Afrodita la que provocó que Helena cayera bajo los encantos de Paris.
Junto con Helena, Paris se llevó también los tesoros de su anfitrión, Menelao.
En la guerra que se desencadenó como consecuencia de este hecho, Paris se mostró, según Homero, en ocasiones valiente y con coraje, principalmente como arquero, pero normalmente solo cuando otros lo persuadían, mientras que en otras ocasiones se mostraba cobarde y afeminado. Los troyanos lo detestaban por ser el causante de aquella desastrosa guerra.

Aclaración:


Éride es la diosa que representa la Discordia, la pelea y la disputa en la mitología griega. Fue la única de los dioses que no fue invitada al matrimonio de Peleo y Tetis, y como venganza arrojó una manzana de oro entre los invitados con una inscripción que decía "Para la más hermosa". Esto generó que tres de la diosas invitadas (Hera, Afrodita y Atenea), se disputaran la manzana

martes, 10 de mayo de 2016

Estructura interna del canto VI

Estructura interna del canto VI, de Ilíada

1. Aqueos y troyanos en el campo de batalla.

2. Combate singular entre Menelao y Adrasto. Menelao se apiada del troyano pero Agamenón interviene para que su hermano finalmente mate a Adrasto. Arenga de Néstor.

3. Predicción de Heleno Priámida (hermano de Héctor y Paris, tiene el don de la predicción, del mismo modo que Casandra, otra hija de Príamo y Hécuba). Heleno se dirige a los troyanos y, particularmente, a Héctor: le aconseja que se dirija a la ciudad de Troya y pida el favor de los dioses, Heleno describe al hijo de Tideo (Diomedes) y a Aquiles como las grandes amenazas de los troyanos.

4. Glauco (ejército troyano) y Diomedes (ejército griego) se encuentran en el campo de batalla. Durante un alto en la batalla, los guerreros se reconocen vinculados por sus antepasados. Ambos intercambian armas en señal de respeto mutuo (las de Glauco eran de oro y las de Diomedes, de bronce), vínculo con el areté guerrero y la importancia del linaje.

5. Héctor, siguiendo el consejo de su hermano Heleno, llega a las puertas de Troya. Encuentro con esposas e hijas de guerreros troyanos. Areté femenino.

6. Hécuba dialoga con su hijo, Héctor y le ofrece vino dulce. Héctor pide por las matronas para elevar un ruego a Palas Atenea para que proteja a los troyanos.
El ruego a la diosa no obtiene un resultado favorable (el mundo divino y sus preferencias por determinado ejército y/o guerrero)

7. Héctor en el palacio de su hermano, Paris/Alejandro. Diálogo entre los hermanos y entre Héctor y Helena.

8.  Héctor llega a su palacio, a encontrarse con Andrómaca, su esposa. Breve encuentro con las esclavas.

9. Coloquio entre Héctor y Andrómaca. Las tres sonrisas:

1.Héctor sonríe al ver a su hijo, Astianacte; 2. Ambos padres, Héctor y Andrómaca sonríen; 3. Sonríe Andrómaca al volver a tomar en brazos a su hijo, Astianacte.
Despedida de los esposos.

Segundo control de lectura - Canto VI de Ilíada


Unidad I. Literatura grecolatina
Segundo control de lectura sobre el canto VI, de Ilíada

Fecha de entrega: Viernes 20 de mayo. Modalidad: individual.

Canto VI

1. ¿Quiénes son Héctor, Paris, Hécuba, Príamo, Andrómaca y Astianacte?
2. ¿Para qué vuelve Héctor a la ciudad troyana?
3. ¿Qué le pide Héctor a Hécuba al entrar a la ciudad?
4. ¿Qué le piden los troyanos a Palas Atenea y cuál es la respuesta de la diosa?
5. ¿Cuál es el planteo de Héctor ante Paris?
6. Explica las siguientes palabras de Helena (séptimo punto de la estructura interna del canto) relacionándolo con lo que sabemos sobre el mito de su rapto a manos de Paris.
7. ¿Qué opina Helena de Paris y por qué?

"¡Ojalá, cuando mi madre me dio a luz, un viento tempestuoso se me hubiese llevado al monte o al estruendoso mar, para hacerme juguete de las olas, antes que tales hechos ocurrieran! Y ya que los dioses determinaron causar estos males, debió tocarme ser esposa de un varón más fuerte, a quien dolieran la indignación y los muchos baldones de los hombres. Este ni tiene firmeza de ánimo ni la tendrá nunca, y creo que recogerá el debido fruto.Pero entra y siéntate en esta silla, cuñado, que la fatiga te oprime el corazón por mí, perra, y por la falta de Alejandro, a quienes Zeus nos dio la mala suerte a fin de que a los venideros les sirvamos de asunto para sus cantos."

*Aclaración: el nombre "Alejandro" se utiliza muchas veces en lugar de "Paris" para nombrar al mismo personaje.

8. ¿Por qué Andrómaca recibe a Héctor llorando?
9. ¿Por qué Héctor se niega a permanecer en la ciudad junto a ella?
10. ¿Cuál cree Héctor que será el futuro de Troya y su familia?
11. ¿Cómo termina este canto VI?


jueves, 21 de abril de 2016

Ilíada - Ficha de trabajo

Homero, Ilíada. Canto I - Ficha de trabajo para el primer escrito

Surgimiento de los distintos géneros literarios en la Antigüedad

Épica (para ser narrada): 800 AC, la organización política es la de la aristocracia. Se produce en la zona de Asia Menor y se utiliza fundamentalmente el dialecto jónico.
Lírica (para ser cantada): 600 AC, la organización política es la timocracia. Se produce en la zona del Egeo y el dialecto es el eólico.
Tragedia y Comedia, género Dramático (para ser representada): 400 AC, la organización política es la democracia. Surge en la zona de Ática y el dialecto es el ático.

Etimológicamente, la palabra “epopeya” procede de la palabra griega “epos” que significa “palabra”, exposición narrada de sucesos. Esto nos lleva  al hecho de que se trataba de un tipo de poesía que generalmente era hablada o recitada para el público. Los temas más frecuentes están directamente vinculados a la construcción de una nación a través del mundo de la guerra y de la búsqueda de predominio territorial, etc.
Dentro del género épico en la literatura griega, la epopeya es la forma que presentan los textos homéricos: Ilíada y Odisea.
La Ilíada  (s. VIII AC) es todavía el poema de la guerra.
La Odisea se presume que es muy posterior. Representa el principio de los tiempos nuevos: la vida en las ciudades helénicas. Sin embargo, ambas obras son atribuidas a Homero.

Ilíada

Definición: La Ilíada es la epopeya heroica griega por excelencia. Está conformada por 15.693 versos hexámetros y está dividida en veinticuatro cantos.

Título: La Ilíada obtiene su nombre de la “sagrada Ilión”, ciudad de Troya. La gloriosa ciudad estaba situada en la Tróade (noroeste de Asia Menor) en la región de los Dardanelos, cuyas ruinas fueron descubiertas a comienzos del siglo XX.

Referente histórico: La historia de Homero cuenta que entre los siglos XII y XI antes de nuestra era, los griegos (aqueos o argivos), durante diez años sitiaron la ciudad de Troya (troyanos o teucros), para luego saquearla y finalmente destruirla.
Solemos decir que La Ilíada narra "la guerra de Troya", cuando en realidad sólo canta los últimos acontecimientos bélicos del año diez; más exactamente, los hechos ocurridos en los cincuenta y un últimos días del décimo año de la guerra.

Causas de la guerra, las fuentes míticas
La causa de la guerra de Troya aparece a través de la lectura del poema y es el rapto de Helena por Paris. Paris es hermano de Héctor e hijo de Príamo, rey de Troya.
Durante una visita de cortesía a Esparta, Paris abusa de la hospitalidad del rey Menelao, raptándole a su propia esposa, Helena.
Menelao era el hermano de Agamenón.
Los aqueos (griegos) consideraron esta acción como una ofensa nacional y puestos en pie de guerra todos los reyes de las distintas regiones griegas, embarcaron sus ejércitos hacia las costas del Asia Menor y pusieron sitio a la ciudad de Troya, bajo las órdenes de Agamenón (rey de Argos).

Tema del poema: Cólera(s) de Aquiles. Se pueden reconocer en el texto dos situaciones centrales que causan la cólera de Aquiles, el héroe aqueo. La primera es causada por el rey Agamenón al quitarle a Aquiles su botín de guerra, Briseida. Esta situación se produce en el contexto de la querella que surge entre ambos durante el ágora convocada por el enojo de Apolo (cólera divina) que -en venganza por las ofensas que Agamenón infirió al sacerdote Crises- lanza sus mortales flechas contra los griegos.
La consecuencia directa del enfrentamiento entre Aquiles y Agamenón es que Aquiles se retira del campo de batalla, dejando a los griegos sin su mejor guerrero.
La segunda cólera de Aquiles, la que resulta decisiva para el desenlace del poema, es causada por la muerte de su mejor amigo, Patroclo. Esto provoca el deseo de venganza en Aquiles, haciéndolo retornar a la guerra y enfrentándose en un enfrentamiento individual entre él y Héctor (héroe troyano, hijo del rey Príamo y asesino de Patroclo).
Estos hechos dividen la obra en dos partes: (a) hasta el canto XIX, con la ausencia de Aquiles de la batalla; (b) desde el canto XX hasta el final, con la vuelta de Aquiles y el triunfo sobre los troyanos (luego que Aquiles mata a Héctor).

La concepción heroica. Desde el comienzo de las luchas de los pueblos invasores nórdicos por afirmarse en el territorio helénico; desde las exploraciones y conquistas por el mundo insular mediterráneo y por las costas del Asia Menor, comienza a formarse una tradición heroica que, posiblemente, ya en el 1200, se ha concretado en forma de pequeños relatos trasmitidos oralmente de generación en generación. A esta materia heroica debe agregársele otra religiosa, en la que las creencias propias son concertadas con las tradiciones míticas de los pueblos mediterráneos con los que entran en contacto. De esta manera, el fondo prehelénica, egeo-cretense, pasa a integrar la religión de este pueblo de guerreros, perdiendo su carácter fundamentalmente agrario para transformarse en un sistema adecuado al carácter heroico de estos nuevos pueblos. Aquellos poemas legendarios de asunto heroico, recogen las hazañas de una categoría especial de hombres: son los aristos (distinguidos) que se vinculan a grupos humanos, localizados en las regiones de la Hélade, por diferentes motivos. A veces son los fundadores de un linaje, o de una ciudad, o simplemente reyes y, aún, salvadores de su pueblo en una instancia decisiva de su historia. Luego de su muerte, su tumba se convierte en lugar de culto, honrándoseles como divinidades protectoras de aquel grupo, transformados en héroes. Pero la heroización no comprende a todos los hombres por el solo hecho de haber sido guerreros; por el contrario, -solamente los distinguidos (aristós) merecen, aquella celebración y culto. Para ello deben poseer areté, es decir, el conjunto de excelencias que, para aquella época y para aquel pueblo, constituyen los valores fundamentales de la persona humana, considerada aún en el círculo restringido de una clase social: la nobleza. De allí que el primer elemento que debía considerarse como un valor era el abolengo, la nobleza de sangre. La genealogía cobra importancia capital, no por sí sola, sino como estímulo para los descendientes. El aristos se jacta de descender de largo y heroico linaje pero a la vez siente ese pasado como una obligación de acrecentar lo recibido .

¿En qué consiste el areté?

Sobre el abolengo se suman las excelencias que constituyen la areté heroica, que podemos sintetizar en tres grupos de elementos:
• excelencias físicas: la belleza y la fuerza; • excelencias espirítuales: el valor; !a elocuencia; la sabiduría; • excelencias morales y religiosas: la moderación que significa no ser ni inflexible ni inexorable y ser modesto en la consideración del propio valor; !a piedad, entendida como respeto y como temor por los dioses, entendido como una actitud de humildad humana frente a lo divino.
Las virtudes espirituales se reflejan en las físicas; así, la belleza exterior no significa nada por sí sola, no es motivo de areté salvo en la mujer, si no está acompañada, por ej., del valor. Pero tampoco la posesión de una virtud excusa la ausencia de otras: el ser valiente no le impide al héroe ser castigado por los dioses si comete impiedad y aun entre los mismos dioses, el ser poderosos no los exime de ser moderados. Estas excelencias reconocen un doble origen: divino, como dones hechos por los dioses a los hombres (belleza, fuerza, sabiduría) o humano, ya sea por aprendizaje (manejo de las armas, elocuencia) ya sea por la acumulación de una experiencia vital (prudencia, moderación, piedad). El areté no significa que el héroe posea la totalidad de las excelencias. Primero, porque los dioses reparten parsimoniosamente sus dones dando una a uno y otra a otro, o compensando a veces el don con un sufrimiento; en segundo lugar, porque esta excelencia está compensada con los defectos inherentes a la misma naturaleza humana. No basta, sin embargo, con poseer tales excelencias; lo fundamental es la conducta distinguida. De allí que el aristós esté obligado al permanente ejercicio de su areté, sin poder renunciar a lo que es ni aun frente a la muerte. Una de las exigencias de esta conducta es el respeto por la areté ajena; la falta de respeto perjudica tanto al ofendido como al ofensor y no tiene excusa alguna. De este respeto nace el reconocimiento de la areté individual y de él surge la honra del héroe; ser honrado por sus iguales es la aspiración máxima, al punto que condiciona la conducta y perder la honra constituye motivo de grave pesar y resentimiento contra el ofensor. Paralelamente, de todos los defectos humanos, la soberbia es el de más funestas consecuencias para el héroe. Y esta soberbia (hybris) llega a transformarse en pecado de impiedad cuando la conducta del héroe roza las leyes de los dioses. El caso de Agamemnón es el primero que se ilustra en la Ilíada: desafía el poder del dios Apolo a través de su sacerdote Crises y, como castigo, el propio dios le diezma el ejército con la peste. De este modo, la moderación de las pasiones (sophrosine), el ejercicio moderado de la virtud, es la areté heroica por excelencia y la que proporciona mayor gloria entre los hombres y los dioses. En esta sociedad aristocrática, en la que el héroe es el centro, todo lo que lo rodea goza, de una u otra manera, de igual grandeza y virtud. Así, existe la areté femenina  que se atribuye a diosas y mortales por igual, con lo que se aumenta la dignidad de éstas. Poseen areté también los animales que están vinculados a la actividad militar, los caballos, así como las armas o las naves.

Mitos importantes para el Canto I:

Afrodita - Paris - Helena (causas de la guerra de Troya)

Aquiles (condición semi-divina del guerrero)

Cuestionario

1. ¿Qué importancia tiene el canto I para el resto del poema?
2. ¿En qué contexto se desarrolla este primer canto?
3. ¿Cómo se aplican los conceptos de hybris y areté a la querella entre Aquiles y Agamenón, durante el ágora?
4. ¿Qué tienen en común  y en qué se diferencian estos dos personajes?
5. ¿Por qué se dice, al comienzo, que la cólera de Aquiles ocasionó la muerte de muchos aqueos?
6. ¿En qué circunstancias y cuáles dioses intervienen en el mundo humano, en este canto?